Estado Español

El PSOE lanza un Documento Programático para hacer acuerdos

Tras la proposición del rey para que forme alianzas para un gobierno, el Partido Socialista ha formalizado abiertamente un Documento Programático, una serie de líneas generales que funcionen de proposición pública para establecer «acuerdos entre fuerzas políticas diferentes». Desaparecido ya el argumento de Ciudadanos de dar el gobierno a la primera fuerza, es tiempo de pactos.

El juego de tiempos es sin duda importante para el PSOE. No sólo a muy corto plazo, dentro de una suerte de nueva precampaña electoral; también hablando de la última legislatura en la que han gobernado desde el Ejecutivo, con Zapatero. «Se ha confiado demasiado la recuperación económica al deterioro de las condiciones de vida y trabajo de los trabajadores y los autónomos y a un recorte en el gasto público destinado a luchar contra la desigualdad» y otros, dicen. Demasiado. Parece que ese fuera el argumento clave: los últimos años se ha probado que las medidas tomadas no funcionan para la mayoría de la población; no hay rastro de manifestación explícita, aun así, de ese razonamiento.

No faltan en el preámbulo del Documento menciones al independentismo catalán ─bajo el viejo nombre de ruptura de España─, a «nuevas políticas» para «el bienestar de todos, y especialmente de los desposeídos», o para «modernizar nuestro sistema productivo» ─lo cual parece, si seguimos la trayectoria histórica del PSOE, una llamada a acabar con el sector primario, fundamentalmente improductivo, liberalizando las estructuras como se hizo sobre todo en tiempos de Felipe González.

EuropaPress ha resumido las claves en 43 puntos, que destacan por su aproximación a las líneas de Podemos, como ya señalaba elEconomista en su portada de hoy, 9 de febrero. Las medidas (mucho más detalladas en el documento original) abarcan un Plan de Choque para reducir el paro a la mitad durante la nueva legislatura, negociar una reducción de déficit público con la Unión Europea, aprobar una Ley de Cambio Climático y Transición Energética y prohibir el fracking, rebajar al 10% el IVA cultural, y otras de distinto calado.

Llaman la atención algunos de los puntos, como el de fijar un periodo de incompatibilidad de cinco años para que los cargos de influencia no tengan puestos de responsabilidad en empresas de un sector sobre el que [más concretamente] «no tenían experiencia profesional previa y sobre el que hayan tenido responsabilidades de regulación o gestión». También el de modificar los ejes de la elección parlamentaria de los organismos constitucionales del Poder Judicial (pero no darle tal responsabilidad a Jueces y Magistrados), y más en especial la derogación del voto rogado, aprobado anteriormente por la conjunción PP-PSOE-CiU.

Como se ha dicho anteriormente, estos puntos acercan al Partido Socialista a Podemos, y no tanto a Ciudadanos, que enfoca mucho más su pensamiento en la libertad económica, y no en la vertiente social, donde demuestra tener muchas más aristas en común con el Partido Popular.