Anticapitalismo Artículos de opinión

Un nuevo vástago imperialista: el TTIP

Con la caída del bloque soviético, la burguesía y su dictadura del capital ya no estaban amenazadas de extinción y, por tanto, podían proseguir de nuevo y sin ningún peligro con las andaduras más perversas del modo de producción capitalista. Con Thatcher y Reagan se reinició un proceso en el que los ciudadanos quedaban totalmente fuera de las decisiones del mundo capitalista que se estaba reconstruyendo y, además, ya no era necesario tan siquiera mantener “contentas” -mediante migajas- a las grandes masas perjudicadas por las atrocidades del capital. A través de este proceso, se continuó con aún más fuerzas el proyecto imperialista burgués (o globalización neoliberal para los burgueses y sus lacayos) que en la actualidad se verá culminado con el TTIP (Tratado Transatlántico de Libre Comercio e inversión) que más adelante analizaremos.

Hoy en día, la llamada globalización neoliberal se ve con buenos ojos en gran parte de la población de las naciones capitalistas. Sin embargo, el concepto “globalización” es un concepto ambiguo y desatinado, apto sólo para ocultar el proceso real de expansión del capitalismo en escala mundial. Este término burgués, solamente describe cómo operan ciertas categorías como la información a través de Internet, el capital financiero que opera a través de la transmisión de datos y mediante el papel, las tarjetas de crédito y las bolsas de valores; promueve el carácter supuestamente civilizador y progresista de los medios de comunicación generalmente controlados por las grandes empresas de los grandes imperios y otros elementos de la misma naturaleza en escala supranacional. Pero no explica las causas y las contradicciones de esos comportamientos como efectivamente lo hace la teoría del imperialismo.

Dicho brevemente, el Imperialismo es, como dijo Lenin, la fase superior del capitalismo. No obstante, lo podemos decir un poco más extensivo recurriendo de nuevo a Lenin: “[…] lo esencial de este proceso (del Imperialismo) es la sustitución de la libre competencia por el monopolio capitalista. […] el monopolio es exactamente lo opuesto a la libre competencia, pero vemos cómo ésta va transformándose ante nuestros ojos en monopolio, creando la gran producción y desplazando a la pequeña, reemplazando la gran producción por otra todavía mayor y concentrando la producción y el capital hasta tal punto, que de su seno ha surgido y surge el monopolio: los consorcios, los holding, los trust y, fusionándose con ellos, el capital de alrededor de una docena de bancos que manejan miles de millones. Y al mismo tiempo, los monopolios, que surgen de la libre competencia, no la eliminan, sino que existen por encima y al lado de ellas […]”

Lenin además añade:

“Si fuese necesario definir el imperialismo lo más brevemente posible, deberíamos decir que el imperialismo es la fase monopolista del capitalismo. Tal definición incluiría lo más importante, pues, por un lado, el capital financiero es el capital bancario de unos pocos grandes bancos monopolistas fundido con el capital de las asociaciones industriales monopolistas y, por otro, el reparto del mundo […] de un planeta completamente repartido”

Una vez ya definido brevemente lo que es el imperialismo, pasamos ahora a explicar el vástago que se está gestando de éste último: el Tratado de libre comercio e inversión entre EEUU y la UE (TTIP).

El TTIP es un tratado comercial antidemocrático que se está firmando entre EEUU y la UE para -según estas dos potencias capitalistas- “ayudar a los ciudadanos y las empresas, grandes y pequeñas”. Sin embargo, lo único cierto de esta afirmación es la parte de “ayudar a las grandes empresas”, pues como hemos visto más arriba esta fase del capitalismo (el imperialismo) concentra toda la producción en pocas manos y hace imposible la competencia de las pequeñas empresas con estos monopolios, es decir, el TTIP pretende culminar el proyecto imperialista que más arriba hemos analizado. Sin embargo, este tratado no sólo viene a poner la guinda al gran pastel del capital occidental, sino que también será un salvavidas para el capital financiero estadounidense que peligra su hegemonía a expensas de nuevos países imperialistas emergentes como China.

En las siguientes tablas se puede apreciar la diferencia de los bancos más grandes del mundo en tan sólo un año (¡!):

2014

2015

Los resultados son evidentes, en tan sólo un año los bancos americanos han perdido la hegemonía mundial del capital financiero a expensas de los bancos de China que despegan a una velocidad considerable. Pero, no creamos que esto ha sido de la noche a la mañana, pues desde la crisis el capital financiero americano se ha ido debilitando, de ahí la necesidad de realizar un tratado con Europa para asegurar la exportación de capital.

Por otro lado, el TTIP viene a ser también la culminación del reparto del mundo por parte de las asociaciones capitalistas o multinacionales; la acumulación y la concentración capitalista pasará a ser una centralización del capital en un mayor grado del que existía antes, lo que supondrá una enorme acentuación entre ricos y pobres, es decir, la clase trabajadora como siempre cargará con las consecuencias de este tratado burgués.

En el siguiente gráfico, se denota como apenas una decena de multinacionales controlan toda la producción alimentaria mundial (¡!) que con el TTIP pretenden aumentar sus trust y absorber o eliminar del mercado a las pequeñas empresas y agricultores que nada tienen que hacer contra este imperio del capital:

Solo los necios, los lacayos y los oportunistas ven con buenos ojos este tratado burgués, pues algunos tienen la falsa esperanza de que “traerá mayores puestos de trabajos” a pesar de la perdida de derechos y demás perjuicios que traerá consigo, y otros cegados por la contaminación cultural burguesa creen en el cuento de “los Estado Unidos de Europa” y su magnífica relación con los Estados Unidos de América sin percatarse de la sumisión y la opresión que tendremos que soportar los pueblos de Europa al enajenarnos a los monopolios comerciales, industriales y financieros del capital.

Es cierto, que muchas organizaciones están en contra de este tratado, pero más cierto es que este vástago imperialista es inevitable que se dé de una u otra manera, ya que el capitalismo tiende a la concentración de la producción y a la centralización del capital y, por tanto, siempre estará presente en este modo de producción estas tendencias; el TTIP es producto de ello. Sin embargo, Marx ya mostró que los capitalistas tratando de conseguir la ganancia máxima, se ven obligados a desarrollar cada día más producción , que tiene, en esencia, un carácter social. Y cuanto más social es la producción, tanto más entra en contradicción con la propiedad privada de los capitalistas y tanto más imperiosa es la necesidad de sustituir esta última con la propiedad social socialista.

A esto último, completamos con un fragmento de Lenin: “Cuando una gran empresa se convierte en gigantesca y organiza sistemáticamente, apoyándose en un cálculo exacto con multitud de datos, el suministro de las dos terceras o las tres cuartas partes de las materias primas necesarias para decenas de millones de personas; cuando se organiza sistemáticamente el transporte de dichas materias primas a los puntos de producción más adecuados, a veces separados entre sí por cientos y miles de kilómetros; cuando un centro dirige las sucesivas fases de transformación de las materias primas en numerosos productos elaborados; cuando esos productos son distribuidos entre decenas y centenares de millones de consumidores conforme a un plan único, entonces es evidente que nos hallamos ante una socialización de la producción […] que las relaciones entre la economía y la propiedad privada constituyen un envoltorio que no se corresponde ya con el contenido, envoltorio que necesariamente se descompondrá si su eliminación se retrasa artificialmente, envoltorio que puede permanecer en un estado de decadencia durante un periodo relativamente largo, pero que, sin embargo, será inevitablemente eliminado”

El capitalismo (o imperialismo) debido a su avaricia de capital acabará erradicado.