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Pacto a ninguna parte

El acuerdo entre la CUP y Junts pel Sí ha supuesto una humillación innecesaria para la formación anticapitalista, consiguen apartar temporalmente a Mas de la presidencia, pero a costa de poner a un candidato que, como el propio Mas reconoció en su estrambótica rueda de prensa, designó él mismo. Además, la CUP acepta algo insólito: la ‘cesión’ de 2 diputados a Junts pel Sí, que si bien permanecerán en el grupo parlamentario de las CUP, seguirán la disciplina de partido de JxS, así como la promesa de que no podrán votar en contra de propuestas que la propia coalición considere ‘vitales para el procés’. En otras palabras, la CUP prácticamente se adhiere a la lista única por la independencia.

Sin embargo, lo más grave de este acuerdo es el hecho de que pretenda apropiarse de la voluntad del pueblo catalán. Este acuerdo terminará con una declaración unilateral de independencia y la creación de una nueva república catalana, ¿el aval? unas elecciones parlamentarias que perdieron (no vale acusar a CSQEP de estar con los unionistas, y luego sumar sus votos al bando del sí, o excluirlos de este ‘referéndum’, ignorando que eran sobre todo votos del ‘No’).

La DUI requiere un consenso que, como admitieron los líderes de la CUP el mismo día 28, no se tiene. De hecho, no hay precedente de un país que se haya independizado con menos del 70% del apoyo, y este acuerdo estipula que lo harán con un pírrico 48%. Ya va siendo hora de que los líderes independentistas lo asuman: En Cataluña no existe una mayoría social a favor de la independencia.

Este atropello a la democracia se suma a los tics autoritarios de Mas en la rueda de prensa de ayer, diciendo barbaridades como que había que ‘corregir’ las urnas, tras conseguir doblegar a la CUP; y tras echarles en cara que no le hubieran investido, como si por algún motivo estuvieran obligados a hacerlo.

Además, aún queda saber como gestionarán los partidos independentistas la derrota cuando ocurra lo inevitable, que no puedan ser independientes sin que el gobierno central les reconozca como tal, y sin un referéndum pactado de por medio. ¿Cómo se sentirán los millones de independentistas que contaban con tener un estado propio? ¿Cómo se sentirán los votantes de la CUP al saber que han pactado con la derecha catalana para, al final, no conseguir nada?

Está claro que ni PP, PSOE ni Ciudadanos han tenido una buena actitud, negando constantemente a los catalanes el legítimo derecho de los catalanes a un referendum. Sin embargo, la actitud de CDC, ERC y la CUP, de independencia sí o sí, y dando como legítimo sustituto a un referéndum unas elecciones pleibiscitarias, tampoco ayuda.