Artículos de opinión

Ne pas héroïser le mal

Ne pas heroïser le mal. No heroizar el mal ─el daño. Ése es el título de un artículo1 que una colega francesa le mandó a mi profesor de Estética.

El asunto es curioso: las autoridades francesas prohibieron, tras los atentados de París, una película que iba a estrenarse. El motivo ─completamente lógico─ era el argumento: en el filme, unos terroristas preparaban un atentado. Evidentemente, era cosa preocupante, que chocaría con la sensibilidad de las francesas y los franceses; y no sería cosa de pensar con las mismas entrañas con las que se siente.

Sin embargo, llaman la atención algunas cosas. No simplemente que el Partido Socialista realizara un giro directo a la ultraderecha, bombardeando la ciudad de Raqqa ─en un gesto que ningún analista perdería de vista: si conocían dónde, ¿por qué no organizar antes una ofensiva coordinada, contando con Rusia? Como supimos poco después, porque tenían su dinero; tenían sus armas2─. No sólo: la doble moral descansa también en otros lugares.

Por ejemplo, en reeditar el Mein Kampf3, el libro de Hitler, en un tiempo en que los grupos neonazis florecen aquí y allá, en Ucrania4 y en la misma Alemania5. Ucrania es un ejemplo de tantos: golpe de Estado por parte de los nazis6, y a otra cosa, que diría la prensa clásica. Alemania, como diría Verstrynge ─o Alberto Garzón, si tuviera menos necesidad de contenerse públicamente─, lo que no ha conseguido en dos guerras mundiales lo está consiguiendo ahora. Y vaya si lo está consiguiendo.

Hay también doble moral en eso de tener ministros de Economía o altos cargos en el BCE y el FMI (De Guindos, Lagarde, Draghi…) que tienen o han tenido puestos privilegiados en Goldman Sachs o Lehman Brothers, causantes directos del crack de 2008.

Parece que no hayamos todavía asumido que los grandes poderosos quieren volver a repetir la jugada de la guerra fría, con el discurso que han conseguido construir: para la práctica totalidad de los medios de comunicación de masas, EEUU es sin duda el bueno de la batalla, el ganador; Alemania es el eje dominante, y toda Europa se alinea en su misma postura, pero detrás en la fila. Nunca delante. Rusia, por supuesto, junto con todos los aliados, son los malos. No importa que ya no sean comunistas, no dejan de ser rusos. Fuera quedan lugares de la periferia, excepto si tienen petróleo. Y si no nos lo dan, como Venezuela, habría que hacer un golpe de Estado si es necesario7. Si se trata de países que sí lo hacen, como Arabia Saudí, tenemos trato8. Aunque imponga la charia.

Total, de eso se trata, ¿verdad? El problema es otra cosa. El problema es nuestro. Somos nosotros. Somos hombres viejos que pensamos en términos de naciones y pueblos; pero no hay naciones, ni hay pueblos. No hay rusos, ni árabes, ni hay un tercer mundo. No hay Occidente. Hay sólo un sistema holístico, un sistema de sistemas. Sólo existe… el dominio del dólar9.

Referencias:

2 Se habla de «suculentos contratos, acuerdos multimillonarios, algunos de los cuales ha firmado Francia no hace muchas fechas». http://www.publico.es/internacional/financian-al-islamico.html