Artículos de opinión Feminismo

La mujer y la derecha: doble moral

La mujer es el tema pero no la causa. Así pues muchas organizaciones y personas que manifiestan una ideología de derechas usan constantemente la discriminación de la mujer por parte de otras culturas como muestra de la superioridad occidental o cristiana. No obstante, Gallardón, ex-ministro de justicia del PP, no dudó en lanzar una propuesta para derogar la ley del aborto promulgada por el gobierno de Zapatero. Tampoco, ha sido ni es raro escuchar a miembros de la comunidad eclesiástica predicar comentarios misóginos y machistas que atentan contra la mujer. Y tampoco se han de olvidar los numerosos comentarios por redes sociales, donde se acusa a la mujer de ser culpable de su violación, entre otros comentarios que tienen como tema el machismo y el despropósito “feminazi”.

Resulta curioso que cuando la agresión machista es realizada por el otro, normalmente musulmán o árabe, las denuncias falsas ya no existen y el tema de la mujer comienza a ser un tema en su agenda política. Así pues no tardan en afirmar que el Islam y por ende toda la comunidad árabe, puesto que no distinguen entre religión y cultura, es machista y veja a la mujer de forma reiterada. Así vemos que gran parte de la derecha, sobre todo, la más radical, se moviliza en contra de las violaciones y no duda en usar un término, que jamás usarían contra su propia cultura, “machismo”.

Esto nos lleva a plantearnos la construcción del “otro” y la necesidad de que este sea machista. “Nosotros”, Occidente somos igualitarios y no porque así sea, sino porque “vosotros”, “ellos” o los “otros”, no lo son. Lo importante en la construcción del “otro” es que este sea motivo de peligro y que, a su vez, represente todo lo que no somos “nosotros” para reafirmar así su identidad y moral superior, en este caso, la occidental. Por este motivo el capital y consecuentemente la derecha se valen del machismo para crear un enemigo que amenaza la paz occidental, es decir, el otro-los musulmanes-. Así como reafirmar su identidad y sus supuestos valores de igualdad y democracia. No les interesa la situación de la mujer, les interesa construir un “otro” para poder expoliar y colonizar a la manera del S.XXI. Así como desviar la atención del problema verdadero del capitalismo global hacia un sujeto pasivo que atenta contra la democracia y los valores de Occidente. Valores occidentales que parecen ser el racismo y sin duda el machismo, pues ser paternalista con la mujer musulmana o árabe, también, es otra forma de machismo.