Anticapitalismo Artículos de opinión Movimiento clase obrera

Sobre la pedantería del sentido común burgués

La capacidad que adquiere la clase dominante para hacer coincidir sus intereses con los de la clase subalterna sin que ésta última tenga constancia de que apoya intereses perjudiciales para su propia clase, es lo que llamaba el marxista Antonio Gramsci, hegemonía cultural. Por ello, nos debemos hacer esta pregunta: ¿Quién piensa y decide por nosotros?

Nos dejamos llevar por algo que llamamos el sentido común creyendo que es una especie de razón pura, pues dejamos de hacer esto o hacemos lo otro condicionados por ello. Muchos creen que el sentido común es algo parecido a la idea de razón práctica en Tomás de Aquino u otros ni siquiera lo piensan, si no que simplemente lo aplican en sus vidas condicionados por el colectivismo. Sin embargo, el sentido común es impuesto por la clase que sustenta el poder, es decir, el sentido común es común para una única clase: la dominante. Por ejemplo, fue sentido común que una multinacional petrolera multase al Estado canadiense porque sus ciudadanos se “equivocaron” -según la multinacional- al votar democráticamente en contra del fracking en la zona. Por ende, parece que el repetido sentido común está por encima de la democracia burguesa, pues esta democracia demuestra desde sus inicios que es equivalente a la libertad en la antigua Grecia: libertad para los esclavistas; siendo hoy semejante a democracia únicamente para los ricos, pues ellos forman la clase dominante de este modo de producción.

Por otro lado, este sentido común es un arma de doble filo utilizada por los poderosos para defender sus propios intereses, pues presenta el (des)orden actual como algo perfectamente coordinado y armónico y, además, hace que cualquier orden contrario al establecido sea considerado como algo peligroso para el bien de la sociedad. De ahí, a que por ejemplo Cuba o Venezuela a pesar de buscar y encontrar en muchos momentos la mejora de su pueblo alejados de la propiedad privada que forma parte de las zarpas del capital criminal y soberbio, son considerados en las naciones capitalistas como países desastrosos y criminales y, sin embargo, Amancio Ortega que explota a niños y a adultos en fábricas inhumanas es considerado un héroe nacional en España. Es decir, si no formas parte de la cúpula del capital o de sus lacayos, serás considerado enemigo del sentido común burgués.

Este maldito sentido común ha mutilado la capacidad intelectual y física de la clase trabajadora convirtiéndola en simples medios de un proceso que tiene como fin la obtención de beneficios para el capitalista al que trabaja: somos los responsables de su riqueza; somos los esclavos de sus imperios y no nos damos cuenta. Por ello, debemos hacer frente al sentido común construyendo nuestra propia -como diría Gramsci- hegemonía cultural con la ayuda de los intelectuales orgánicos que forman la vanguardia de la clase obrera. Sin embargo, el problema es, que carecemos de una vanguardia fuerte en estos momentos que libre tal batalla hegemónica, pero, no obstante, tenemos la oportunidad de continuar esta lucha el próximo domingo 20D. Por eso, en vista de ello, debemos confiar nuestro voto a una candidatura que diga en voz alta y sin ninguna vergüenza que es anticapitalista, republicana, feminista y perteneciente a la clase obrera. Si no, estaremos cayendo de nuevo en la pedantería del sentido común burgués que se camufla en estas elecciones en los llamados “voto útil” y “voto de castigo”.

La hegemonía cultural y el sentido común están dentro de la lucha de clases, por tanto nuestro deber es seguir haciendo dialéctica materialista para llegar de una vez por todas a la síntesis que dará lugar a un nuevo modo de producción sin clases. El próximo domingo debemos dar al menos un pasito firme hacia ello, sin olvidar que hay que conquistar las reivindicaciones democráticas de carácter general sólo como medio para desbrozar el camino que conduce a la victoria sobre el enemigo principal de los trabajadores: el capital. Así que la lucha no terminará el próximo 20D aunque gane o pierda la clase trabajadora…