Anticapitalismo Artículos de opinión

Obrero y de derechas ¿gilipollas?

Ya ha pasado la resaca de la noche electoral con todo lo que conlleva y podemos empezar a analizar en frío algunas situaciones que nos dejó la noche de las elecciones. Pero bien, yo me voy a centrar en una que vi muy repetida y me llamó bastante la atención: se trata de ver a militantes y simpatizantes de organizaciones de izquierda refiriéndose con desprecio a los 7 millones de personas que han votado al Partido Popular. En muchos casos el esperpento llegaba al punto de afirmar que por suerte “a los abuelos que votan al PP les queda poco” o que había que quitarle el derecho al voto a “los tontos”. ¿Pero que falta de respeto es esa?

Lo de los mayores es de traca, es decir, críos que nunca o pocas veces han pasado hambre, con el valor de decir que no lucharon, a gente que lleva toda la vida peleando por sacar a sus familias adelante, que tuvieron que vivir una guerra y una posguerra sin nada que llevarse a la boca, y tras eso una dictadura que trató de aniquilar cualquier pensamiento disidente. ¿Qué esperan? Es normal que gran parte de nuestros mayores pertenezcan al denominado “franquismo sociológico” y como parte de este sector, votan en consecuencia y eso no se soluciona deseando que se mueran, sino dialogando con esas personas y con mucha paciencia tratar de desmontarles los dogmas de cuarenta años de dictaduras. Sí, tal vez la opción de pensar que son “viejos fachas” es más cómoda y más tranquila que armarse de paciencia y explicarle nuestros puntos de vista, pero vaya, nadie dijo que la militancia sea cómoda y tranquila.

Luego tenemos a “los tontos”: sí, el currela que trabaja 14 horas al día desde los 16 años, al que han jodido con la reforma laboral pero vota al PP por miedo a que los comunistas le quiten la casa. Pero vamos a ver, estamos hablando de personas que han recibido una educación sesgada ideológicamente (recordad vuestro libro de historia cuando hablaba de la URSS), que ha dejado los estudios pronto para poder trabajar y que ha mamado el anticomunismo de los medios desde la cuna. Una vez trabajando, decidme vosotros cómo desempeñando sus labores durante 14 horas diarias, si hay tiempo para formarse sobre política, a parte de que es algo que el sistema desincentiva totalmente. ¿Con todo esto, este obrero, con su concepción del mundo a quién pretendéis que vote? Pues al adalid de la lucha anticomunista, al PP. Y con esta gente como con los anteriores, mucha paciencia y muchas horas de trabajo porque es más fácil engañar a alguien que convencerlo de que ha sido engañado.

Ahora bien, hay algunos que no tienen perdón de dios, ¿sabéis quién? Las nuevas generaciones de la izquierda española que se han encerrado en un individualismo arrogante, marcado sobretodo por el desprecio a las masas y por la falta de autocrítica que lleva a pensar que si no ganamos no es porque algo habremos hecho mal, sino porque “el resto del mundo es idiota y no me entiende”. Tal vez estas hordas de intelectuales enfurecidos deberían preguntarse si el hecho de que perdamos siempre es ese mismo desprecio a la masa. Tal vez deberían preguntarse si sería más fácil concienciar a las masas, si con el tiempo que dedican a mirarse el ombligo, a masturbarse mirándose al espejo y recordando lo listos y formados que están, lo dedicasen a tratar de hablar con esas personas y tratar de entender por qué votaron una opción diferente a sus intereses de clase.