Estado Español

La CUP tiene en sus manos el futuro de Catalunya

Desde que, en las pasadas elecciones catalanas del 27S, la candidatura de Junts pel Sí se quedara a las puertas de la mayoría absoluta en número de escaños, las conversaciones con la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) para investir a Artur Mas president de la Generalitat y avanzar en el proceso para la independencia de Catalunya se han sucedido durante estos 3 meses. Sin embargo, la CUP se ha pronunciado en contra de investir a Mas en numerosas ocasiones por considerarle parte del pasado. Los anticapitalistas pedían un candidato independiente y de consenso, así como un plan de choque contra la pobreza, etc. y JxSí ha aceptado excepto en lo que respecta a Mas: su posición sobre quién debe ser el futuro president de la Generalitat es inamovible y es ahí donde llevan chocando con la CUP desde el 27 de septiembre.

Sin embargo, con el paso del tiempo, algunas corrientes internas de la CUP se han empezado a distanciar de la promesa electoral de la formación de no investir a Mas, pues ven que JxSí no les deja otra opción alternativa: o aceptan a Mas o se repiten las elecciones en marzo, dificultando de esta manera el camino a la independencia de Catalunya. Es el caso de Poble Lliure, que encabeza el diputado Albert Botran en el grupo parlamentario de la CUP. Este sector apuesta por ceder dos de los diez diputados del grupo para votar favorablemente en la investidura de Artur Mas y abstenerse el resto. A esta tesis se han sumado pesos pesados de la formación como David Fernández o independientes como Antonio Baños o Julià de Jòdar. Por otro lado, está el bloque del NO a Mas que encabeza Endavant, la corriente de la que forma parte la diputada y portavoz Anna Gabriel y que recibe igualmente el apoyo de cientos de militantes, simpatizantes y cargos locales, así como otros diputados.

Para deshacer el enredo y evitar una escisión, el Consell Nacional de la CUP decidió llamar a la militancia a una asamblea extraordinaria el pasado domingo para decidir en una votación de 3 rondas si investir o no a Mas. Inesperadamente, tras todo un día de debates, intervenciones y votaciones y descartar otras opciones, hubo un empate exacto a 1 515 votos entre el SÍ y el NO a Mas. Este hecho dejó estupefacta a mucha gente, por lo que se decidió aplazar la decisión final una semana: a lo largo de esta semana, se debatiría en asambleas locales y regionales qué hacer en la investidura y el domingo 3 de enero (a 7 días de expirar el plazo para tener gobierno catalán) habrá Consell Polític de la CUP, que previamente habrá recogido las conclusiones de las distintas asambleas, y reunión de sus 10 parlamentarios para dar respuesta a JxSí. Se decidirá uno de los dos escenarios que planteaban las distintas facciones de la CUP hasta ahora: o bien ceder los votos favorables de dos diputados de la CUP a Artur Mas y abstenerse los otros ocho o bien abstenerse directamente los diez en la investidura, lo que previsiblemente bloquearía la investidura de Artur Mas, ya que se espera recibir 63 votos en contra (C’s, PSC, CSQEP y PP) frente a los 62 de JxSí.

Si para el 9 de enero no hay president, el día 10 se convocarán automáticamente elecciones catalanas para marzo, lo que se sumaría a la situación de inestabilidad política que ya hay derivada de las elecciones generales del 20D a nivel estatal y ello supondría una oportunidad perdida para las aspiraciones del independentismo catalán, pues en esa hipotética repetición de elecciones no se sabe bien si se reeditaría JxSí o, por el contrario, CDC y ERC irían por separado, ya que políticos tanto de un partido como de otro entienden que, con las elecciones del 27S, el plebiscito ya ha terminado.