Artículos de opinión Estado Español

La Constitución del pueblo

De manera indudable en nuestro país se está produciendo un cambio político irreversible. Y esto tiene mucho que ver con el sentimiento que existe de acabar con el Régimen del 78, que dejó hace mucho de dar respuesta a los problemas de la gente, y abogar por un proceso constituyente. Pero no cualquier proceso nos vale.  No podemos permitir que sea una simple reforma como a las que nos tienen acostumbrados PP y PSOE, como cuando alteraron el Artículo 135 en dos días y a espaldas del pueblo para que prevaleciera el pago de los intereses de la deuda sobre cualquier otro pago, pudiendo ser el de la sanidad, educación o las pensiones (lo cual confronta directamente con la concepción de Estado Social que tipifica nuestra Constitución en su artículo 1.1, pero eso sería otro tema).

Todos los partidos políticos, salvo el PP, reivindican en sus programas electorales por una reforma parcial, como es el caso del PSOE, Ciudadanos y Podemos, o una ruptura democrática como la que pide IU-UP.

Pero, ¿qué se puede salvar de un régimen que se acostó franquista y se levantó demócrata? Insisto, no nos pueden servir unas cuantas reformas hechas en despachos sin la intervención directa de la ciudadanía, sencillamente no serviría para absolutamente nada. Seguiríamos tratando al pueblo como menores de edad, en sentido kantiano, y seguiríamos teniendo las mismas contradicciones en el propio sistema. Pondré un ejemplo muy claro, para reformar el Título V que se refiere a la Corona se hace necesario unas Cortes Constituyentes y un Referéndum, ya que se tendría que tramitar a través del artículo 168 que es un procedimiento bastante más agravado. Pienso que es razonable que cualquier partido que se autodenomina progresista quiera acabar con la preeminencia del varón sobre la mujer en la línea sucesoria. O mejor aún, que el jefe del Estado sea elegido en las urnas y no sea una Institución privada en manos de una familia. Y solo esto se puede a través de dicho procedimiento. Claro que es más difícil de conseguir, pero nadie dijo que la política fuera algo fácil. Ha llegado el momento de buscar nuevos horizontes con una Constitución más cercana a la realidad del Siglo XXI que sepa solucionar los problemas políticos del Siglo XXI y que sea garantista de una participativa permanente de la ciudadanía en la toma de decisiones del Estado. España necesita una mayor calidad democrática si quiere avanzar. Estamos ante una Constitución que no es capaz de expresar la complejidad de la realidad española, que no sirve para que la sociedad en su conjunto haga una síntesis política que permita que se autogobierne. Necesariamente tenemos que redefinir la organización territorial del Estado Español y acabar con el inmovilismo del Gobierno Central que una vez más soslaya las demandas de una parte muy importante de la población catalana que solo quiere decidir sobre su identidad. Y para ello, una vez más, hay que escuchar y vincular a la sociedad en las decisiones del Estado y por tanto, abrir la Constitución para que todo el mundo se pueda expresar libremente. Por esto y mucho más me pregunto, ¿si estos partidos no abogan por un proceso Constituyente que permita cambiar elementos tan esenciales como estos, qué quieren?  El cambio no puede ser suprimir el Senado o reducir los coches oficiales, lo cual lo veo totalmente necesario. Pero nuestro objetivo no puede ser generar cambios insustanciales a espaldas de la ciudadanía (de nuevo). Y eso es a lo que aspira Podemos y Ciudadanos y por eso no se merecen ser la voz del cambio. El poder no teme a los aparatos de los partidos, sino a la gente empoderada y sin miedo tomando decisiones y decidiendo su futuro. Eso es a lo que tenemos que aspirar. Cómo dice el compañero Alberto Garzón “no nos jugamos estas elecciones, sino las siguientes generaciones”. Necesitamos cambios de verdad. Este país lo merece. ¿Os imagináis una Constitución donde se blinde el Estado del Bienestar tal y como lo está ahora la figura del Rey?

¿Os imagináis que el derecho a la vivienda no sea un artículo cosmético y se convierta en un Derecho Fundamental? ¿Os imagináis que el revocatorio de cualquier cargo público sea una realidad? Pues todo esto solo es posible a través del proceso constituyente que abra el sendero al pueblo para crear su propia Constitución, teniendo claro que es para nosotros. Si queremos que esto suceda no podemos quedarnos en la retaguardia, tenemos que salir y luchar para que nuestra lucha se traduzca en derechos. Es la única manera. Y está claro que si los nuevos partidos que se nos quieren presentar como “el cambio” no propugnan abrir un debate con la sociedad civil para construir un nuevo modelo de sociedad donde quepamos todos y todas, donde no haya vencedores ni vencidos, donde todos nos sintamos partícipes del cambio y no meros espectadores, ni se merecen que los llamemos así.