Artículos de opinión Estado Español

Guerra civil en Ferraz

El PSOE ha entrado en un estado de decrepitud y tensiones internas que ha pasado de ser gracioso a resultar patético y preocupante, las peleas por el escaso poder que le queda al partido socialista parecen mas propias de una comedia que de un partido que gobernó España no hace poco tiempo.

A nadie se le escapa que Pedro Sánchez es un líder muy mediocre. Aunque tiene algo de carisma, no es buen orador y las campañas electorales no se le dan bien. Además, tiene un pasado más que cuestionable en Caja Madrid y cuenta con apoyos muy escasos y débiles dentro del partido. Pero Susana Díaz es una líder muy cuestionada al norte de Despeñaperros, y tiene una ‘mochila’ de corrupción y escándalos que le pueden afectar muy gravemente si quiere liderar un proyecto nacional.

Sin embargo, lo que se dirime aquí no es una lucha de liderazgo ‘al uso’ entre Pedro Sánchez y Susana Díaz (que también), sino del rumbo que debe tomar el partido socialista: Una posicion ‘de centro’, proclive a las alianzas con Ciudadanos y el PP, o un PSOE de centroizquierda, más proclive a pactar con Podemos e IU. La imposición de líneas rojas absurdas a Pedro Sánchez a la hora de pactar con Podemos puede ser señal de a dónde va el PSOE.

Hay quien afirma que Madina podría haber salvado al PSOE de esta deriva conservadora. Nada más lejos de la realidad, ya que él se ha mostrado muy contrario a un pacto con Podemos, y se ha puesto del lado más cercano a Susana Díaz. De hecho, da la sensación de que Madina representa en realidad al ala derechista de los socialistas.

Llegados a este punto, solo queda considerar al PSOE un partido tensionado, fraccionado y en un permanente estado de ‘guerra civil’ interna que, en caso de adelanto electoral, podría sufrir una debacle histórica: la pérdida de su privilegiada segunda posición, cosa que no ocurría desde 1934.