Artículos de opinión Internacional

Usando la moral de terrorista

Tras los atentados de París que dejaron 180 muertes y centenares de heridos, las reacciones políticas no se han hecho esperar: partidos ultraderechistas pidiendo el cierre de las fronteras, y comentaristas políticos exclamando con orgullo ”¡os lo dije!”, a propósito del tema de los refugiados.

La evidente sobrecobertura mediática que estos atentados han recibido, unido a las reacciones antes mencionadas, han provocado una sensación de miedo y rechazo a la inmigración palpable estos días. Es de esperar que esto algún día caerá en un relativo olvido (al menos en España, Francia tardará mucho más). Pero ya es demasiado tarde.

La reacción de Francia ha sido contundente: van a bombardear las posiciones del DAESH en Siria. Por supuesto, muchas bombas no acertarán, la mayoría de las bajas serán de civiles, y al final no se arreglará nada. Lo grave no es tanto que Francia haga esto, sino la pasividad y la complicidad con la que la ciudadanía recoge la noticia de estos ataques.

Estamos pasivos porque la mayoría de la ciudadanía cree que se está haciendo ”el bien”. ¿De verdad se está haciendo el bien? Para Europa, puede que estén haciendo el bien porque en teoría nos librará del terrorismo yihadista, pero el problema es que ni aunque supusiéramos que esto es verdad estaríamos haciendo el bien.

Si viviéramos en Siria o Iraq, en una ciudad dominada por el DAESH, muy posiblemente justificaríamos el terrorismo con una excusa parecida: ”Occidente quiere acabar con nosotros”, ”protejámonos atacando primero” o ”esto es la guerra”, ¿os suena?

Ambas posturas ofrecen un punto de vista del bien relativista ”el bien es lo que me beneficia” o ”el bien somos nosotros, no ellos”. Pero no, el bien no es un punto de vista, y tampoco algo relativo. El bien es absoluto, bombardear Siria no es hacer el bien porque, aunque nosotros podremos salir beneficiados (teóricamente), ¿qué hay de los miles de personas que morirán en los bombardeos? ¿qué hay de esas familias enteras que quedarán rotas y destrozadas? No hablo de defender a los terroristas, hablo de la hipocresía que supone defender la vida, la paz y la libertad. Eso sí, matando mucho más de lo que los terroristas podrán matar jamás.

En el fondo, si nadie justificara matanzas en pro del ”bien de la humanidad”, no habría terrorismo, que es la máxima expresión de desprecio por la vida ajena y de concepción relativista de la moral. No tengo la solución para Oriente Medio, pero la próxima vez que alguien os diga ”los malos son otros” y ”lo hacemos porque somos los buenos” por favor, desconfiad.