Cultura Internacional

La maldición de nacer sin melanina

Albinismo: Trastorno genético heterogéneo, consistente en la ausencia total, en ojos, pelo y piel, de melanina (pigmento celular que produce la coloración de esas tres partes del cuerpo). Una enfermedad normal y corriente, que dejó de ser un estigma social hace mucho tiempo.

Sin embargo, en algunos países del África Negra, especialmente en Tanzania, ser una persona albina es causa de marginación social y persecución.

En los pueblos de Tanzania, carecer de pigmento melánico es un es un gran estigma social, el nacimiento de un bebé albino es considerado como un símbolo de mal augurio para el pueblo, las madres de las criaturas suelen ser desterradas, acusadas de haber cometido adulterio, lo que se considera la causa de engendrar a estos “malos augurios enviados por los espíritus malignos”, según la creencia popular; y en las aldeas más aisladas, las personas albinas normalmente acaban siendo descuartizadas.

Pero esta es solo una de las caras del calvario que viven las personas con albinismo en Tanzania, ya que sufren una persecución brutal a manos de mafias a sueldo de brujos y hechiceros, a causa de las cualidades sobrenaturales que les adjudican el folclore y las fábulas. Los más desafortunados acaban muertos, los más afortunados, acaban mutilados, un brujo puede llegar a pagar 1.700€ por una de sus piernas (llegando a triplicar esa cantidad si esa pierna le ha sido arrancada en vida), que son usadas como amuletos de la suerte en las minas.

Esta persecución se recrudeció cuando el SIDA se propagó por toda África, ya que se extendió la creencia de que ingerir sus genitales secos cura la enfermedad. Y también se ha recrudecido siempre en época de elecciones, ya que muchos políticos han recurrido a esas “pócimas de albino” fabricadas por los hechiceros, creyendo que influirían en los resultados electorales.

Hasta hace poco, la caza de albinos no estaba castigada: muchos de estas “personas malditas” sólo eran declaradas desaparecidos, con la connivencia de la policía local, llegando incluso a formarse la leyenda de que los albinos no mueren, sino que “desaparecen como fantasmas”. La brujería no fue prohibida hasta el pasado mes de enero en Tanzania, desde entonces, más de 200 hechiceros y brujos han sido llevados ante la justicia, gracias en parte a la incansable lucha del político y activista albino Ernest Kimaya Njama, presidente de la Sociedad de Albinos de Tanzania (TAS).

Se lucha por erradicar esta estigmatización en la sociedad tanzana, sin embargo, el panorama es aún desolador, según las palabras de muchos activistas por los DDHH en este país del África Oriental.