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El amor romántico mata

‘No es tu media naranja; es tu exprimidor.’

El amor romántico mata, anula, nos hace perder la conexión con el mundo real, nos hace olvidar amistades, aficiones, nuestro propósito vital pero qué es el amor romántico. El amor romántico no es ver películas con tu pareja bajo una manta mientras por la ventana llueve ni ir de la mano al amanecer en una playa, el amor romántico es la forma de ‘amar’ impuesta por el patriarcado y el capitalismo. Una forma de “amor” tóxica y que parece la única posible, la única válida y, a veces, se nos presenta como la única posible. Este amor se sustenta en la idea de que la otra persona nos pertenece, de que es eterno, y que los dos tienen que ser uno. Asimismo, ha de ser heterosexual, puesto que vivimos en una sociedad heteronormativa. De la misma manera que solo pueden formar la relación dos personas, ya que tiene que encajar dentro del sistema monógamo occidental.

Según la psicología, el amor romántico se basa en la intimidad y en la pasión pero no en el compromiso y en un ‘amor compañero’. Por tanto, esta forma de construir relaciones es tóxica y además basada en algo tan fútil como el enamoramiento, puesto que científicamente y psicológicamente el enamoramiento solo dura 18 meses e intentar mantener ese tipo de estado durante más tiempo supone un grave error. Por ello, el amor romántico intenta ser eterno pero ese eterno se convierte en unos solos meses, donde se descubren las personas y el ‘subidón’ hormonal se acaba.

No obstante, el feminismo y las diversas corrientes y organizaciones que defienden el amor libre proponen otras formas de amor, menos dañinas y menos tóxicas. Una relación, donde se establezcan vínculos basados en los cuidados, en la no-posesión y en creer en la libertad dentro de la pareja para que cada uno se realice personal, emocional y profesionalmente cómo desee sin verse coaccionados por su estructura de relación. Sin frases llenas de maltrato psicológico: “¿dónde has estado y con quién?”, “¿No vas demasiado corta?” “¿Quién es ese chico con el que estabas hablando? No te acerques tanto a él” o prohibiciones de salir, hablar con alguien o renunciar a tus aficiones por pasar más tiempo con tu pareja. De la misma manera que las formas de control, ya sea mirando cualquier RRSS, con amenazas, enfados o silencios no pueden existir, puesto que en una relación libre no puede existir ninguna manipulación ni forma de control. También, esta relación no tiene por qué ser monógama, puesto que no hay ninguna constricción y cada miembro de la pareja será libre de hablar y llegar a acuerdos para establecer las “normas” de dicha relación sin verse obligado a mantener la estructura monógama de su sociedad.

Sin embargo, esto no es fácil, ya que vivimos en una sociedad que nos bombardea, día y noche, con las estructuras del amor romántico. No es raro encontrarse en un muro de Facebook frases como “si no duele, no es amor” “Si se pone celoso es que te quiere” y tampoco es raro encontrarse con que las películas más taquilleras tenga como trama una relación abusiva, llena de control celos y dependencia emocional o con un tal Moccia o una tal E.L James como escritores superventas. De la misma manera que Hollywood siempre nos regala un estreno o varios al mes de películas que refuerzan los estereotipos del amor romántico heteropatriarcal. Por ello es necesario que nos replanteemos desde el feminismo las formas que tenemos de emparejarnos y preguntarnos de manera individual si de verdad nuestras relaciones son sanas o reproducciones de las tóxicas que nos han inculcado.