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Cuando el violador es tu pareja

La cultura de la violación nos ha hecho creer que la violación, de suceder, será en un callejón, de noche y por un desconocido, seguramente, extranjero. Nunca por un amigo, conocido, novio o compañero de piso. “El enemigo no duerme contigo”, te dirá el Patriacado. “El enemigo no se emborracha contigo ni sale a bailar”, te dirá el Patriarcado. Pero, dos de cada tres violaciones son producidas por conocidos, amigos o novios. Y, de estas violaciones la mayoría no serán denunciadas, ya que la víctima considerará que no será creída, además de las dificultades y el trauma durante el proceso judicial.

De la misma manera que cuando se trata de tu pareja muchas veces la víctima no es consciente y se dará cuenta de ello años después cuando comience a tener problemas durante el sexo o sufra procesos de ansiedad. Muchas mujeres que sufren este tipo de trauma activan un mecanismo de defensa por el cual eluden la violación y queda olvidado aunque les provoque serias dificultades, como evitar el contacto sexual o la incapacidad para sentir placer durante las relaciones sexuales.

Tampoco, se puede olvidar en este caso los roles de género aprendidos. En primer lugar, la mujer dentro de una relación cree que si no tiene sexo con su pareja, aunque no quiera, este se alejará de ella. En segundo lugar, no se concibe que dentro de una relación de pareja halla una violación, puesto que la otra persona te pertenece y está a su disposición. Por tanto, muchas veces, las mujeres que se ven implicadas en este tipo de violaciones no se dan cuenta de lo que está sucediendo y años después, si llegan a darse cuenta de ello, no denunciarán, ya que es un hecho pasado por el que no se quiere volver a pasar. Asimismo, si hay coacción o manipulación emocional no se puede demostrar dicha violación. De hecho, mucha gente asumiría que hay consentimiento y no coacción, puesto que la víctima dijo “sí”.

Si a ello le sumamos que la víctima es una actriz porno y, por lo tanto, trabajadora del sexo, la problemática se complica, puesto que se asume que su trabajo hace que no pueda decir no. Una idea machista y totalmente denigrante, ya que ningún trabajo te hace digna de una violación ni de un caso de maltrato (Christy Mack fue golpeada por su expareja). Pero, la cultura de la violación nos hizo creer que si eres prostituta o actriz porno la violación no existe, ya que ese es tu trabajo, tener sexo, consentido o no. Asimismo, James Deen es un personaje y un actor de una gran fama, por lo que muchos seguidores se negarán a creer que eso verdaderamente sucedió, aun no siendo el único caso denunciado. Lo que no se puede negar es que “no es no” con las bragas bajadas, sea tu pareja o un conocido, vayas vestida o desnuda pero el sexo sin consentimiento, es violación.